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La Associació Catalana per la Pau (ACP) nace en 1990 impulsada por un colectivo de hombres y mujeres, vinculados a varias organizaciones y movimientos sociales, comprometidos con la lucha por la paz y el desarme y con la transformación de las relaciones Norte-Sur del planeta.

Misión

La ACP es una organización comprometida con la transformación de las condiciones de vida de las poblaciones más desfavorecidas y la consecución de estructuras sociales más justas, la plena expresión de los derechos individuales y colectivos y la erradicación de la pobreza.

Visión

• Contribuir al compromiso y a la acción de la ciudadanía en la creación de condiciones, a escala universal, que posibiliten a todo el mundo el ejercicio de todos los derechos que garantizan la dignidad de las personas, a partir de la cooperación al desarrollo, la acción humanitaria, la educación y la movilización social.

• Desarrollar nuestras actividades, siendo una entidad consolidada y vertebrada en la sociedad catalana, sumando sinergias con otras organizaciones sociales, sindicales e instituciones locales, nacionales e internacionales, compartiendo esfuerzos y definiendo objetivos y acciones comunes.

• Mantener la independencia, diversificando los recursos económicos, gestionándolos con austeridad, ajustando los instrumentos de trabajo y las herramientas de gestión, ampliando progresivamente nuestra base social y nuestra presencia en el territorio.

• Aportar coherencia, eficacia y eficiencia, orientando nuestro foco de acción sobre la defensa del derecho a los medios de subsistencia durables, el derecho a la paz, a la vida y a la seguridad, el derecho a los servicios básicos y el derecho a la participación política de todas las personas, así como a la autodeterminación de los pueblos.

Valores

La ACP fundamenta su acción en unos valores comunes y compartidos que expresa y promueve, asumiendo el Código ético y de conducta de la Lafede.cat – que se compromete a trabajar a nivel interno ya difundir a nivel externo–, y que son los siguientes:

Participación y cultura democrática: disponemos de mecanismos transparentes y participativos para constituir nuestros órganos de gobierno, desde una perspectiva de género y de representatividad intergeneracional, siguiendo pautas de gobernanza democrática en los sistemas de toma de decisiones, las actividades y las relaciones con terceros.

Transparencia: estamos abiertos al escrutinio de la opinión pública sobre nuestras políticas, prácticas y presupuestos.

Compromiso: con toda la población, tanto de nuestra sociedad como otros, pero con una priorización o discriminación positiva hacia determinados grupos o personas especialmente vulnerables o desfavorecidas.

Coherencia: entre nuestra identidad, nuestros objetivos y los instrumentos que utilizamos.

Transformación social: tenemos la voluntad de ser agentes para la transformación de la sociedad en la línea de lo establecido en nuestra misión.